jueves, 9 de agosto de 2018

EL ESPACIO


BRUNO ZEVI EL ESPACIO, PROTAGONISTA DE LA ARQUITECTURA
Editorial Poseidón, Buenos Aires, 1972 (Quinta edición)
REELABORACION

Todos los que han reflexionado sobre este asunto, aunque sea fugazmente, saben que el carácter primordial de la arquitectura, el carácter por el que se distingue de las demás actividades artísticas, reside en su actuar por medio de un vocabulario tridimensional que involucra al hombre. La pintura actúa en dos dimensiones, aunque pueda sugerir tres o cuatro. La escultura actúa en tres dimensiones, pero el hombre permanece al exterior, separado, mirándolas desde fuera. La arquitectura, por el contrario, es como una gran escultura excavada, en cuyo interior el hombre penetra y camina
.
La planta de un edificio no es, en realidad, más que una proyección abstracta sobre el plano horizontal de todos sus muros. Una realidad que nadie ve fuera del papel, y cuya única justificación depende de la necesidad de medir las distancias entre los distintos elementos de la construcción, para uso de los obreros que tienen que ejecutar materialmente el trabajo. La fachada y las secciones, interiores y exteriores, sirven para determinar las medidas verticales. Pero, la arquitectura no deriva de una suma de longitudes, anchuras y alturas de los elementos constructivos que envuelven el espacio, sino dimana propiamente del vacío, del espacio envuelto, del espacio interior, en el cual los hombres viven y se mueven.

El espacio interno, no puede ser representado completamente en ninguna forma, ni aprehendido ni vivido, sino por experiencia directa, es el protagonista del hecho arquitectónico. Tomar posesión del espacio, saberlo ver, constituye la llave de ingreso a la compresión de edificios. No nos será concedida, sino vagamente, una historia y, por ende, un goce de la arquitectura, en tanto no hayamos aprendido a comprender el espacio y –lo que es más importante- aplicarlo como elemento substancial en la crítica arquitectónica.

¿Qué es la arquitectura?, y lo que todavía interesa más: ¿que es la no-arquitectura? ¿es exacta la identificación entre arquitectura y edilicia artística, y no-arquitectura y edilicia antiestética? En otras palabras, la distinción entre arquitectura y no arquitectura, ¿se basa en un juicio meramente estético? ¿y que es este espacio protagonista de la arquitectura?¿cuantas son sus dimensiones?

Hemos dicho que las cuatro fachadas de una casa, de una iglesia, de un palacio,por bellas que sean, no constituyen más que la caja en la que está comprendida la joya arquitectónica. Puede estar finamente trabajada, arduamente esculpida, horadada con gusto; puede ser una obra maestra, pero continúa siendo una caja. Existe hoy en Norteamérica toda una técnica y un arte de hacer envases, que se enseña en las escuelas industriales de comercial design, pero nadie ha pensado jamás confundir el valor de la caja con el de su contenido.

En todo edificio, lo que contiene, es la caja de muros, lo contenido es el espacio interno. Muy a menudo, el uno condiciona al otro (piénsese en una catedral gótica francesa, o en la mayor parte de los edificios auténticamente modernos), pero tal regla tiene excepciones muy numerosas en el pasado, particularmente la arquitectura barroca. Con frecuencia, a través de la historia de la
construcción, encontramos edificios en los que existe una neta diversidad entre continente
y contenido, y basta un rápido análisis para observar que muchas veces -en verdad, demasiadas- la caja de muros ha sido objeto de mayor pensamiento y trabajo que el espacio arquitectónico. Ahora bien, ¿cuántas dimensiones tiene la “caja de muros” de un edificio? ¿pueden ser identificadas con las dimensiones del espacio, o sea de la arquitectura?

El descubrimiento de la perspectiva, es decir, de la representación gráfica de las tres dimensiones -altura, profundidad y ancho- podía hacer creer a los artistas del siglo XV que poseían finalmente las dimensiones de la arquitectura y el método de representarla. Los edificios representados en la pintura pre-renacentista están, en efecto,achatados y torcidos; Giotto perdía la paciencia en poner fondos arquitectónicos en sus frescos, pero debía comprender que su éxito era técnicamente asa relativo, aún cuando solía aprovecharse excelentemente de esta incapacidad, subrayando intenciones cromáticas que serían alteradas en una representación tridimensional. En aquel tiempo, la pintura actuaba todavía en dos dimensiones: la rigidez frontal bizantina se iba modelando en los rostros de las figuras, una mayor capacidad en los pasajeros pictóricos de la luz a la sombra transfería la experiencia plástica de la escultura al plano cromático: la arquitectura de Pisa rompía la primitiva superficie de los frentes de las catedrales y daba una profundidad, además de una vibratibilidad cromática, a los planos de muros. Pero fue necesario esperar el descubrimiento de la perspectiva para obtener una representación adecuada de los ambientes interiores y de las vistas exteriores de la arquitectura. Una vez elaborada la perspectiva, el problema pareció resuelto: la arquitectura -se dijo- tiene tres dimensiones: el método es éste, cada uno puede dibujarla. Desde Masaccio, Fra Angélico y Benozzo y Gozzoli hasta Bramante, el siglo XVII, y también el XIX, una vastísima hilera de pintores dan respaldo a dibujantes y arquitectos en la representación en perspectiva de la arquitectura.

Pero precisamente cuando todo parecía críticamente claro y técnicamente logrado, la mente del hombre descubrió que además de las tres dimensiones de la perspectiva existía una cuarta. Esto ocurrió con la revolución dimensional cubista del período inmediatamente anterior a la guerra de 1914. El pintor parisiense de 1912 hizo este razonamiento: yo veo y represento un objeto, por ejemplo, una pequeña caja o una mesa; la veo desde un punto de vista, y hago su reproducción en tres dimensiones desde ese punto de vista. Pero si giro entre las manos la caja, o camino en torno a la mesa, a cada paso varío mi punto de vista, y para representar el objeto desde uno de estos puntos, tengo que hacer una nueva perspectiva. Por consiguiente, la realidad del objeto no se agota en las tres dimensiones de la perspectiva; para representarla integralmente tendría que hacerse un sin fin de perspectivas desde los infinitos puntos de vista. Hay, por tanto, otro elemento, además de
las tres dimensiones tradicionales, y es precisamente el desplazamiento sucesivo del ángulo visual. Así fue bautizado el tiempo como cuarta dimensión”. La manera como los pintores cubistas intentaron expresar esta realidad de la cuarta dimensión, sobreponiendo las imágenes de un mismo objeto representado desde diversos puntos de vista para proyectar el conjunto en un mismo tiempo, desborda nuestro interés.

La cuarta dimensión pareció responder de modo exhaustivo a la cuestión de las dimensiones en la arquitectura. Hacemos girar entre las manos una estatuilla para observarla por todas partes, o caminamos entorno a un grupo escultórico para estudiarlo por un lado y por otro, de lejos y de cerca. En arquitectura - se pensó - existe el mismo elemento “tiempo” o, mejor dicho,este elemento es indispensable para la actividad edilicia. Desde la primera choza del hombre ‘primitivo hasta nuestra casa, hasta la iglesia, hasta la escuela, hasta la oficina donde trabajamos, toda obra de arquitectura para ser comprendida y vivida, requiere el tiempo de nuestro recorrido, la cuarta dimensión. El problema pareció resuelto una vezmás.

Sin embargo, una dimensión que es común a todas las artes, no puede ser característica de ninguna, y por esto el espacio arquitectónico no se agota con las cuatro dimensiones. En pintura, la cuarta dimensión es una cualidad representativa de un objeto, es un elemento de su realidad, que un pintor puede optar por proyectar en el plano y que no requiere ninguna participación física del observador. En escultura sucede la misma cosa: el “MOVIMIENTO”. Pero, en arquitectura el fenómeno es totalmente diferente y concreto: aquí, el hombre, que moviéndose en el edificio y estudiándolo desde sucesivos puntos de vista crea, por así decir, la cuarta dimensión, comunica al espacio su realidad integral Para ser más precisos, la única dificultad es la de expresar una experiencia de todos conocida-, la cuarta dimensión es suficiente para definir el volumen arquitectónico, es decir, la caja de muros que involucra el espacio. Pero el espacio en si -la esencia de la arquitectura- trasciende de los límites de la cuarta dimensión.


Entonces, ¿cuantas dimensiones tiene este “vacío” arquitectónico, el espacio? Cinco, diez, quizás infinitas. Pero, para nuestros fines basta establecer que el espacio arquitectónico no es definible en los términos de las dimensiones de la pintura y de la escultura. Es un fenómeno que se concreta solamente en arquitectura y constituye su carácter específico. La definición más precisa que se puede dar hoy de la arquitectura, es aquella que tiene en cuenta el espacio interior. La arquitectura bella, será la arquitectura que tiene un espacio interno que nos atrae, nos eleva, nos subyuga espiritualmente; la arquitectura “fea”, será aquella que tiene un espacio interno que nos molesta y nos repele. Pero lo importante es establecer que todo lo que no tiene espacio interno no es arquitectura


Existen dos equivocaciones que no se deben cometer
1.    Que la experiencia espacial de la arquitectura tan sólo se puede tener en el
interior de un edificio, es decir, que prácticamente no existe, o no tiene valor el espacio
urbanístico;
2.    Que el espacio no es solamente el protagonista de la arquitectura, sino que
ayuda la experiencia arquitectónica, y que por consiguiente. La interpretación espacial de
un edificio es suficiente - como instrumento crítico para juzgar una obra de arquitectura-.

Estas equivocaciones deben ser disipadas:
La experiencia espacial propia de la arquitectura tiene su prolongación en la ciudad,en las calles y en las plazas, en las callejuelas y en los parques, en los estadios y en los jardines, allí donde la obra del hombre ha delimitado “vacíos”, es decir, donde ha creadoespacios cerrados. Si el interior de un edificio esta limitado por seis planos (suelo, techo y cuatro paredes), esto no significa negar la cualidad de espacio a un vació cerrado por cinco planos en lugar de seis, como ocurre en un patio o en una plaza. No se si la experiencia espacial que se tiene al recorrer una autopista rectilínea y uniforme a través de kilómetros de llanura deshabitada, se pueda definir como una experiencia arquitectónica en el sentido corriente de la palabra ; pero es cierto que todo el espacio
urbanístico, todo lo que está limitado visualmente por muros, filas de árboles, perspectivas, etc., está caracterizado por los mismos elementos que distinguen el espacio arquitectónico, ahora, dado que cada volumen edilicio, cada “caja de muros”, constituye un límite, una cortadura en la continuidad espacial, es claro que todo edificio colabora en la creación de dos espacios: los espacios internos, definidos completamente por cada obra arquitectónica, y los espacio externos o urbanísticos, que están limitados por cada una de ellas y sus contiguas. Es evidente que todos estos temas que hemos excluido de la arquitectura propiamente dicha -puentes, obeliscos, fuentes, arcos de triunfo, agrupaciones de árboles, etc.- y particularmente las fachadas de los edificios, entran todos en juego en la formación de los espacios urbanísticos. Tampoco aquí tiene mportancia su valor artístico particular, o al menos no tiene importancia predominante; lo que interesa es su función como elementos determinantes de un espacio cerrado. Que las fachadas sean bellas o no, es hasta aquí (hasta que hallamos aclarado el segundo error) secundario. Así como cuatro paredes bien decoradas no crean por si mismas un bello ambiente, un grupo de excelentes casas puede limitar un pésimo espacio urbanístico y viceversa.

La segunda equivocación lleva el razonamiento a sus límites lógicos extremos y al absurdo, a través de argumentaciones que son totalmente extrañas a las intenciones de  toda persona que sostenga la interpretación espacial de la arquitectura. Decir que el espacio interno es la esencia de la arquitectura, no significa de ninguna manera que el valor de una obra arquitectónica se agote en el valor espacial. Todo edificio se caracteriza por una pluralidad de valores: económicos, sociales, técnicos, funcionales, artísticos espaciales y decorativos, y cada persona es muy dueña de escribir historias económicas,historias sociales, historias técnicas y volumétricas de la arquitectura, así como es posible escribir una historia cosmológica tomista o política de la Divina Comedia.

Pero la realidad del edificio, es consecuencia de todos estos factores, y su historia válida no puede olvidar ninguno de ellos. Aún prescindiendo de los factores económicos, sociales y técnicos, y fijando la atención sobre los factores artísticos, es claro que el espacio en si, a pesar de ser el sustantivo de la arquitectura, no basta para definirla. Si es cierto que una decoración bella nunca creará un espacio bello, es también cierto que un espacio satisfactorio sin el sostén de un adecuado tratamiento de las paredes que lo cierran, no crean un ambiente artístico. Acaece ver todos los días una bella habitación estropeada por barnices y pinturas, por muebles inadecuados o por una iluminación miserable. Sin duda se trata de elementos relativamente poco importantes, porque se pueden cambiar fácilmente, mientras que el espacio está y permanece. Pero un juicio estético sobre un edificio se basa no sólo en su valor arquitectónico específico, sino también en todos sus factores accesorios, sean estos escultóricos, como en la decoración aplicada, pictóricos,
como en los mosaicos, frescos y cuadros, o bien de amueblamiento

Después de un siglo de arquitectura preponderantemente decorativa-escultórica, “a
espacial”, el movimiento moderno, en su esplendido intento de llevar de nuevo la
arquitectura a su propio campo, ha desterrado la decoración de los edificios, insistiendo
sobre la tesis de que los únicos valores arquitectónicos legítimos son los volumétricos y
espaciales. La arquitectura racionalista se dirigió principalmente hacia los valores volumétricos, mientras que el movimiento orgánico apuntó a los espaciales. Pero es evidente que si nosotros, como aquellos arquitectos subrayamos los substantivos y no los adjetivos de la arquitectura, como críticos e historiadores no podemos proponer nuestras preferencias, en el campo de los modos o de las expresiones figurativas como único metro de juicio para la arquitectura de todos los tiempos. Tanto más que, después de veinte años de nudismo arquitectónico, de desinfección decorativa, de fría y glacial volumétrica, de esterilización estilística contraria a tantas exigencias psicológicas y
espirituales, la decoración (ya no en forma de ornamentación aplicada, sino en forma de coplamiento de materiales naturales distintos, de nuevo sentido del color, etc.) está entrando de nuevo en la arquitectura, y es además justo que así sea. La “ausencia de decoración” no puede ser un punto del programa de ninguna arquitectura a no ser en planteo polémico y, por tanto, efímero.

El lector profano, al llegar aquí, quizás quede un poco confundido. Si la decoración tiene una importancia, si la escultura y la pintura, desechadas en un primer momento, vuelven al campo de la arquitectura, ¿para qué ha servido todo este discurso?

Evidentemente, no ha servido para descubrir nuevas ideas, ni para inventar teorías esotéricas de la arquitectura, sino simplemente para ordenar y orientar las ideas que existen y que todos intuyen. Es cierto que la decoración, la escultura, y la pintura están comprendidas en el estudio de los edificios (no menos que los motivos económicos, los valores sociales o funcionales, y las razones técnicas) la arquitectura abarca todo, así como cualquier otro gran fenómeno de arte, pensamiento práctica humanos, pero ¿en que forma? No indiferenciadamente como se podrá creer afirmando una unidad de las artes, genérica y vacía.

En la ecuación arquitectónica, la decoración, la pintura y la escultura se valoran en sus lugares respectivos, según su calidad de substantivos o adjetivos. La historia de la arquitectura es ante todo, la historia de las concepciones espaciales. El juicio arquitectónico es fundamentalmente un juicio acerca del espacio interno de los edificios.

En conclusión, si bien en la arquitectura podemos encontrar las atribuciones de las demás artes, es el espacio interno, el espacio que nos circunda y nos incluye, el que da el  “la” en el juicio sobre un edificio, el que constituye el “si” o el “no” de cualquier sentencia estética sobre arquitectura. Las demás cosas son importantes, o mejor, pueden ser importantes, pero son funciones de la concepción espacial. Cada vez que en la historia y en la estética se pierde de vista esta jerarquía de valores, se genera confusión y se acentúa la desorientación presente en materia de arquitectura.
Que el espacio, el “vació”, sea el protagonista de la arquitectura, resulta, en el fondo, muy natural: ya que la arquitectura no es tan sólo arte, ni sólo imagen de vida histórica o de vida vivida por nosotros o por los demás; es también y en primer lugar, el ambiente, la escena en la cual se desarrolla nuestra vida

La interpretación espacial constituye el atributo necesario de toda posible interpretación si quiere tener un sentido concreto, profundo, exhaustivo en materia de arquitectura. Ofrece, por tanto, el objeto, el punto de aplicación arquitectónico, a toda posible interpretación del arte, al mismo tiempo que condiciona su validez. En arquitectura, el contenido social, efecto psicológico y valores formales se materializan en el espacio. Interpretar el espacio significa, por tanto. Incluir todas las realidades de un edificio.

BIENVENIDOS !!!!

 En este blog encontraran materiales de apoyo al curso 


Programa de Historia del Arte
3er. Año Bachillerato -  Reformulación 2006
Diversificación Científica – Opción Matemática y Diseño
Prof. Ana Codina
Liceo  26 Liber Falco
2018

 ¿De qué se ocupa la Historia del Arte?

Cuando nos hacemos esta pregunta es fácil dar una respuesta obvia: del estudio del arte a lo largo de la historia. Pero, siendo esto así, no es suficiente. Si nuestra meta esencial es comprender el esfuerzo creador del ser humano en el tiempo, necesitaremos estudiar y profundizar en los procesos creativos y las experiencias artísticas, su dimensión social y temporal. Porque, aunque la materia tiene un carácter histórico, la propia naturaleza de la obra de arte le otorga características específicas que la ponen en relación con otras disciplinas o áreas de conocimiento (filosofía, economía, religión, etc.).
El conocimiento y valoración de la obra artística también nos permitirá construir una visión crítica de nuestro patrimonio artístico y nos preparará para su preservación y disfrute. En definitiva, el estudio de la obra artística, en cualquiera de sus modalidades, formatos, soporte o tiempo histórico, nos ayudará a comprender la memoria del pasado y del presente, nos permitirá desarrollar nuestra conciencia crítica y nuestra sensibilidad por el entorno cultural. Nos permitirá, en definitiva, comprender mejor la sociedad y el tiempo en que vivimos, sus claves estéticas y culturales.

Participamos de la idea que el docente es un guía, un maestro, que explica, no justifica; que recrea, no impone; y que trata de acercarse a los alumnos en los nuevos lenguajes del conocimiento artístico pero sin dejar de manifestarse abiertamente por la lectura reflexiva, más cualitativa que cuantitativa. Con un lenguaje específico de la asignatura que pueda darle herramientas de aprendizaje más allá del aula. La teoría de la asignatura debe ser “explicada” por el docente al alumno, no sólo en las clases discursivas, sino en la selección de documentos que provoquen distintas reacciones. El desafío, la provocación, el reto, debe ser parte de las clases teóricas.
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Intenciones generales del curso

1. Entender las obras de arte como exponentes de la creatividad humana, capaces de ser disfrutadas por sí mismas y de ser valoradas como documento testimonial de una época y cultura.
2. Comprender y valorar la variabilidad de las funciones sociales y de las concepciones diferentes del arte a lo largo de la historia.
3. Apreciar y reconocer la diversidad de interpretaciones y valores de la obra de arte en los diferentes contextos históricos.
4. Explicar, situándolos adecuadamente en el tiempo y en el espacio, los hechos artísticos más relevantes de la Historia del Arte, valorando su significación en el proceso histórico-artístico.
5. Analizar la dimensión social de la creación artística, y reconocer la incidencia de lo social en el proceso de producción y difusión de las obras de arte.
6. Explicar los procesos de cambio artístico y transformación cultural más importantes del arte occidental, reconociendo y diferenciando los elementos y las razones de las pervivencias y rupturas.
7. Comprender y utilizar los conceptos específicos de la Historia del Arte y apreciar positivamente las posibilidades de un análisis histórico-artístico en constante reconstrucción.
8. Utilizar un método de análisis e interpretación de las obras de arte que desarrolle la sensibilidad y la imaginación.
9. Realizar actividades de documentación e indagación, de análisis y de crítica de fuentes y material historiográfico diverso.
10. Conocer, disfrutar y valorar el patrimonio artístico, desde posiciones críticas y creativas, como exponente de nuestra identidad cultural.
11. Desarrollar el gusto personal, el sentido crítico y la capacidad de goce estético.

En cuanto  a la Evaluación, la misma recorrerá instrumentos diversificados, respetando el trabajo de aula. La Historia, como disciplina, es el estudio del accionar humano en sociedad. En Historia del Arte, ese accionar artístico del hombre se entrelaza con el mundo de las creencias, los constructos filosóficos, políticos y económicos de la sociedad en que el artista desarrolla su obra y ello es el pilar básico de la asignatura en nuestra concepción de la misma. No se puede destacar el objeto artístico, no se puede aprehender su esencia si lo extraemos del contexto antes dicho. Es una tarea fundamental para el docente y los alumnos no perder de vista esta concepción.

En cuanto al programa específico para Matemática y Diseño, desarrollaremos todas las artes, pero creemos que, puestos en la selección a causa de los tiempos deben primar dos lenguajes: Arquitectura y Urbanismo y se buscará su aplicación en programas concretos, ubicados en tiempo, espacio y contexto. “Programas individuales o soluciones nuevas surgen generalmente de nuevas o diferentes necesidades: por ejemplo, en la época imperial romana, las viviendas de alquiler y los comercios, los palacios imperiales, los teatros y las termas” (Müller, W; Vogel, G: Atlas de arquitectura. Alianza Editorial. 1974. Pág. 15)


Se trabajará en la Unidad Introductoria vocabulario específico, atendiendo a los a los alumnos que no cursaron A y E en el curso lectivo anterior. Este vocabulario además de términos técnicos y prácticos (ejemplos: exedra, geison, ovario, basamento, etc) contendrá elementos de discusión reflexiva (ejemplos: arte, belleza, fealdad, espacio, etc). Durante el año, por efecto mismo del contenido programático se retomarán permanentemente, buscando una internalización de los conceptos propios de la disciplina. Con respecto al concepto de espacio y sistema se trabajará con textos de Giulio Argan (por la explicación excelente que realiza del quiebre Bernini – Borromini) y de Bruno Zevi (por la clara explicación de la concepción de espacio interior para civilizaciones claves como griega, romana y el renacimento y como se relaciona con su sistema de creencias. En el concepto de belleza – fealdad en arte se trabajará con autores clásicos (Platón, Plotino) y contemporáneos (Ecco).. Se trabajará además, la metodología de la asignatura y se hará un acercamiento al concepto de Patrimonio que será retomado a lo largo de todo el curso.

Considerando la extensión del programa y que los alumnos se acercan por primera vez a esta asignatura y la necesidad de que reflexionen sobre el arte y el diseño actual, es que se opta por seguir la propuesta del programa oficial de trabajar la primera parte del curso, luego de la unidad introductoria, las unidades que abarcan desde el arte del Renacimiento hasta el arte del siglo XX y sus proyecciones, para luego dar desde la Prehistoria a la Edad Media. (Marzo – Abril)

En la Unidad 2: Renacimiento y Manierismo; se trabajarán las características de la mentalidad del Renacimiento y su expresión en el Arte, el rol de los humanistas en la definición de  la estética renacentista. Los principales aportes del Quattrocento italiano a través de la obra de Brunelleschi. El surgimiento de una nueva tipología constructiva con los palacios renacentistas, la importancia de la burguesía italiana y su participación en la difusión de las artes. Se definirá el manierismo como anti clásico a través de los aportes de El Greco. (Abril – Mayo junio)

En la Unidad 3: Europa y América entre los siglos XVII y XVIII; se buscará definir el Barroco a través de su contexto y sus objetivos políticos y religiosos, identificar los aportes del Barroco y relacionar con el Barroco americano a través de ejemplos de los distintos lenguajes. (junio)

En la Unidad 4: La Era Industrial; es importante acercarle al alumno el panorama sociológico, político y económico de la sociedad industrial y sus repercusiones en el mundo del arte (urbanismo, arquitectura, pintura). Definir las características del Historicismo y el eclecticismo y el neogótico, como reinterpretación del pasado. El modernismo: sus aportes. (Julio agosto)

En la Unidad 5: El siglo XX y sus proyecciones al siglo XXI; caracterizar las propuestas urbanísticas de Le Corbusier y los CIAM y el TEAM X en el contexto del urbanismo actual. Plantearle a los alumnos las características del racionalismo y el organicismo. Identificar las características del Art Decó y visualizar su influencia en la arquitectura nacional a través de una salida didáctica. Identificar las propuestas racionalistas e internacionales a través de los referentes locales. Las vanguardias, las rupturas, los aportes. La BAUHAUS y el diseño moderno. Se buscará presentar las tendencias arquitectónicas, pictóricas y escultóricas en la 2da pos guerra hasta hoy e identificar sus características en el contexto histórico. (setiembre octubre)


En la Unidad 7: Edad Media, Europa y el Islam entre los siglos V y XV; el románico: La ética cristiana o el temor a dios, como reflexión frente a las obras consagradas. Las funciones didáctico – religiosas. Estudiar los sistemas constructivos de las catedrales góticas, simbolismo. Comparar con el arte románico. Características del urbanismo, la arquitectura y el mosaico islámico en el contexto de esta civilización. (Octubre)

lunes, 1 de junio de 2015

Renacimiento





EL RENACIMIENTO Se entiende por Renacimiento el fenómeno cultural de la Edad Moderna que retoma los principios de la cultura clásica, actualizándola a través del Humanismo, sin renunciar a la tradición cristiana, pero sustituyendo la omnipresencia de lo religioso por una afirmación de los valores del hombre. En el aspecto artístico, el Renacimiento supone la sustitución del sistema formal del mundo gótico por otro distinto, apoyado en los modelos de la antigüedad grecorromana, que comienzan a estudiarse buscando en ellos unas definiciones “científicas” de la belleza y la armonía. La naturaleza será estudiada en sí misma, al margen de su vinculación a lo divino. Se encontrará en una ciencia nueva, la perspectiva, el modo adecuado de su representación. El cuerpo humano desnudo será el “sumun” de las perfecciones y el objeto fundamental de los artistas, como reflejo del antropocentrismo. 

Contexto histórico
El momento histórico al cual pertenece el Renacimiento fue  una compleja transición entre dos épocas que por mucho tiempo ha sobrellevado el calificativo de "corte o ruptura",  permitiendo así,  establecer una noción de cambio. Sin embargo, esta noción de cambio histórico puede enfocarse en el marco de una larga continuidad de transformaciones que fueron produciéndose en el transcurso de la Baja Edad Media. Esta larga duración o Segunda Edad Feudal como la llama M. Bloch en su obra,  fue testigo de "subprocesos" que socavaron de alguna forma el feudalismo consolidado en los siglos X y Xl. Se asiste de esta manera al renacimiento de las ciudades, al renacimiento del comercio, a las innovaciones tecnológicas, a la era de las roturaciones, al siglo de las corporaciones, a la expansión europea, al resurgimiento del Estado. Poco a poco el feudalismo entraba en crisis; poco a poco un sistema capitalista ascendía. El siglo XlV, ("peste, hambre y  guerra") aceleró este proceso de hundimiento y significó el paso definitivo hacia la consolidación de un nuevo sistema. Las transformaciones ocurridas durante estos siglos  no fueron funcionales con  la teoría de las tres órdenes; el modelo no coincidía con la realidad concreta del desarrollo económico que comenzó a fines del siglo Xl: la estratificación social se hizo mas compleja, se estimuló el impulso a la iniciativa personal -la esperanza de la promoción individual-. En estos marcos se hacía necesario construir nuevas imágenes, nuevos esquemas: el gótico, el caballero, el amor cortés por ejemplo.
Los efectos nocivos y perjudiciales a primera vista causados por las hambrunas y la peste negra  no fueron sino los últimos disparadores que se necesitaba para poder comenzar el total desprendimiento de los elementos feudales: liberalización campesinado, reorganización comercial, fin vínculo corporativo, nuevos centros manufactureros, nuevas técnicas comerciales, nobleza cortesana. Así el Renacimiento comercial y el urbano respondían a un rápido proceso de recuperación de la "crisis" basado y estimulado por todos estos "avances".
Abandonando entonces la noción de "corte" o ruptura total, el mundo occidental europeo se encontraba en ese tránsito hacia una nueva realidad que le permitiría establecerse como  Mundo Moderno. Si bien es claro que se impondría una nueva representación mental, un nuevo mapa político, un nuevo orden religioso, etc., no todo cambiaría con tal impronta de "lo nuevo". Más precisamente el desarrollo urbano y el florecimiento de las relaciones comerciales que se gestaron a partir de las Cruzadas, moldearon durante esta "baja Edad Media" parte de las nuevas estructuras: los ejes comerciales de la Hansa y de las ciudades italianas; el desarrollo comercial y financiero así como el despegue claro de un nuevo sector social: la burguesía. Un nuevo espíritu se venía gestando. La misma consolidación de Estados bajo Monarquías Nacionales en la búsqueda de centralización  del poder político pondría de manifiesto el advenimiento del absolutismo y el mapa moderno europeo se configuraría en una realidad más próxima.

En  Italia, península  avanzada económica y socialmente por su organización en las ciudades abiertas, y enriquecida por el comercio europeo a lo largo de toda la Edad Media, en el siglo XV , el renacimieto madura sus formas por sus contactos. A lo largo de toda la Edad Media, Italia mantuvo una supervivencia de los elementos clásicos, y dotó de una personalidad diferente a los estilos europeos (románico, gótico) que llegaban a su suelo interpretándolos siempre con un cierto clasicismo de proporciones y estilos. Es por tanto viable fijar una exacta para la aparición del Renacimiento en Italia. Por el contrario, en el resto de Europa puede señalarse con toda precisión el momento en el que irrumpen las nuevas formas maduras de Italia. Así, el Renacimiento surge al contacto con lo italiano en torno a 1490- 1500, cuando en Italia ya se ha realizado mucho de lo más significativo del estilo.


Renacimiento y Humanismo

El renacimiento como un muchacho díscolo, que se revela contra sus padres y busca respaldo en sus abuelos, propendió a negar u olvidar todo lo que, al fin y al cabo, debía a su progenitora, la Edad Media. Delimitar la cuantía de esta es un deber inexcusable del historiador”PANOSFKY, Erwin  

Ell renacimiento como un período de gran relevancia histórica, es iniciador de una nueva humanidad, de un mundo de luces y quiebres con un oscuro pasado; como se sostuvo; se opone otra visión que llega al extremo de negar el valor y hasta la existencia de renacimiento.Fanáticos y detractores sesgan –cada uno en su postura- la visión de este período, por lo que se diluye la concepción cabal del mismo en sus permanencias y sus rupturas.
Para Panosfky, el renacimiento “(...) se mantuvo unido a la edad media y la herencia de la antigüedad clásica no llegó a perderse, existiendo movimientos renovadores antes de la gran renovación, que culminaría en la época de los Médicis. El mundo antiguo, aunque deformado, estuvo presente y no se perdió durante la Edad Media, y así en contraste con la variedad de renacimientos medievales, este renacimiento significó un cambio permanente (...) [que] terminaron por provocar la aparición de un nuevo tipo de hombre, la concepción de un nuevo tipo de artista (...)”.
Por su parte, Arnold Husser señala: “(...) cuanto hay de caprichoso en la separación que se acostumbra a hacer de la edad media y la moderna, y cuan indeciso es el concepto de Renacimiento cuando se advierte la dificultad para encuadrar en una u otra categoría figuras como Petrarca, Boccaccio, Gentile Da Fabiano (...), si se quiere Dante y Giotto pertenecen ya al Renacimiento, y Shakespeare y Moliere todavía a la Edad media

La  ruptura que provoca el renacimiento  no llega de la nada, sino que hunde sus raíces en la elaboración teórica de personajes como San Francisco de Asís, los frescos de Giotto y las esculturas de los Pisano. Los grandes pilares de la ruptura, o de la renovación son varios: el más llamativo es el Humanismo como nuevo enfoque de la visión teocrática de la sociedad y el cosmos hacia el papel central del hombre y sus actos.  Los humanistas confían en la inteligencia y en la razón,  están interesados en el estudio del universo y de la naturaleza. La anatomía del hombre fue objeto de cuidadoso estudio por parte de científicos, que dibujan uno a uno sus descubrimientos. La maestría necesaria para estos dibujos confundió con frecuencia el papel del científico con el del pintor, que adquiere por eso una relevancia inusitada hasta ese momento. Un pintor, además, debía de tener hondos conocimientos de mitología, historia y teología para estar capacitado en la representación decorosa de las historias que había de narrar. Este volver a centrarse en lo humano no significa en un abandono de lo divino; al contrario, lo divino es revisado desde la perspectiva humana para dotarlo de una mayor significación: Dios trata de hacerse inteligible a la razón humana, en vez de limitarlo a la emoción de la fe.

En opinión de Panofsky  el Renacimiento “(...) no sería otra cosa  que el ejemplo más famoso  y espectacular  de un renacer de la cultura que coincide y se desarrolla paralelamente a una renovación de la cultura clásica (...). Debemos  admitir que el gran renacimiento no fue tan único ni tan decisivo como se ha venido creyendo; que el contraste de culturas  no hubo se ser forzosamente tan acusado como lo pensaban los humanistas, (...) dentro de la Edad Media se dieron algunos movimientos de renovación intelectual que participaron del mismo carácter del movimiento del siglo XV. No existe ninguna línea divisoria entre una cultura medieval y una renacentista”.
Vemos entonces que –y aquí también seguimos a Panosfky- “(...) a partir de los siglos XI y XII el arte medieval hizo asimilable la antigüedad clásica por vía, por así decirlo, de descomposición. Correspondió al renacimiento italiano la tarea de re-integrar los elementos separados. El arte renacentista no sólo puso fin a la paradójica práctica medieval de restringir la forma clásica a temas no clásicos, sino que rompió además el monopolio que la arquitectura y la escultura mantenían sobre la estilización clasicista”.

Desde el renacimiento, la antigüedad ha estado siempre presente en nuestra cultura occidental, vive en las matemáticas, en las ciencias naturales, en los teatros, los cines, etc..; cabe decir que no fue el único renacimiento de la historia europea occidental, ya que habrían existido diferentes movimientos renovadores, durante el medioevo, como ser: la renovatio carolingia, el renacimiento otoniano, el proto-renacimiento y el proto-humanismo. Todos ellos trataron de recuperar en algún sentido a la antigüedad, pero es durante el renacimiento italiano de los siglos XV y XVI donde se empezó a contemplar el pasado clásico desde concepciones espaciales y ópticas nuevas.
Según Alcaide y Checa “(....) Las transformaciones fueron más profundas y radicales en el campo de la cultura, donde se produce una disociación sin traumas entre Cristianismo y cultura laica, debido a que esta cultura nueva no es anticristiana. (...) es una emancipación con respecto al monopolio cultural ejercido secularmente por la Iglesia, pero lo que no cambia son toda una serie de creencias tradicionales de carácter religioso que sirven de justificación (...) al nuevo sistema”.


El mecanismo de la recuperación de la Razón tuvo sus apoyos en la reintroducción de la sabiduría clásica: los textos de la Antigüedad que se conservaban se traducen. La caída de Constantinopla en manos sarracenas provocó un éxodo masivo de artistas e intelectuales bizantinos, que se instalan en Italia y llevan con ellos nuevos manuscritos clásicos, conservados por los árabes, la sabiduría helenística, los conocimientos de cábala y astrología oriental, etc. Del helenismo proviene la enorme influencia de las Escuelas neoplatónicas, filtradas por el Cristianismo, que proponen una adaptación del orden cosmológico platónico y aristotélico. El patrocinio de la Iglesia sobre las artes sigue siendo mayoritario pero abandona el monopolio; así, las florecientes repúblicas mercantiles se llenan de familias de comerciantes que establecen auténticas dinastías, como los Médicis, que apoyan su poder en la Banca internacional, el control de las rutas marítimas y el prestigio que les otorga ser mecenas de artistas y científicos. Gracias a esta entrada en escena de un nuevo mecenazgo se produjo un aumento de los géneros, que hasta ese momento se habían limitado a la pintura religiosa. Se inicia con fuerza el esplendor del retrato, puesto que los mismos que pagan el arte desean contemplarse en él. Se introducen mitologías, frecuentemente con trasfondos religiosos, incluso de misterio,  de difícil interpretación excepto para círculos restringidos. El Renacimiento es además uno de los primeros movimientos en tener consciencia de época, es decir, sus integrantes se autodenominan como hombres del Renacimiento, como inauguradores de una nueva Edad, la Edad Moderna, por oposición a la que identifican ya como Edad Media, nexo de transición entre el esplendor de la Antigüedad clásica y el nuevo esplendor de su propia época. Es en este período cuando los artistas empiezan a firmar sus obras, sus datos biográficos son recogidos por los especialistas en arte, sus teorías pictóricas componen tratados de gran elaboración intelectual... el mito del genio moderno inicia su proceso en estos años, con destellos como Leonardo o Rafael. El Renacimiento se organiza tradicionalmente en dos hemisferios, el Quattrocento o siglo XV y el Cinquecento o siglo XVI. La delimitación no es exacta, de manera que los rasgos de uno pueden estar presentes en otro y viceversa.



  


Renacimiento en Italia


Florencia XV
Roma XVI
Venecia
2da mitad XVI 

Arquitectura

Brunelleschi
Alberti
Michelozzo

Bramante
Miguel Angel
Vignola
Vignola
Sansovino
Palladio

Escultura

Donatello
Ghiberti
L.De la Robbia.
Verrochio.
J. De la Quercia

Miguel Angel.

J. de Bologna
B Cellini

Pintura

Fra Angelico
Masaccio
P. Usello
A. Mantenga
F. Lippi.
S. Boticelli
Leonardo
Rafael
Miguel Angel.
Broncino.
Parmigiano
Archimboldo
Bellini (s.XV)
Giorgione
Tiziano
Tintoretto
Veronés
J. Basano

 El quatrocento siglo XV.


ARQUITECTURA

En este siglo la arquitectura adquiere la categoría de arte liberal. Esto lo muestra al dejar los arquitectos reflejado en forma escrita sus tratados sobre el que hacer artístico, lectura sobre Vitrubio[1] y sus observaciones.
La arquitectura renacentista sustituye el sistema constructivo y espacial del gótico por otro inspirado en la Antigüedad Clásica y en la basílica cristiana. Se recrean, no se copia, cubiertas (entablamento, bóvedas, cúpulas) y elementos ornamentales.
Tras el muro gótico, traslucido, el renacentista recupera el papel de cierre y apoyo; al tiempo que la superficie gana animación a través de elementos arquitectónicos.
Mientras el arquitecto gótico veía el espacio como algo inconmensurable, con exaltación vertical y tensión longitudinal, el renacimiento racionaliza el espacio, lo hace mensurable, homogéneo, lo ordena bajo una estética basada en la proporción, en la armonía matemática y forma geométrica.

Tipologías arquitectónicas.

Principal actividad de los arquitectos son las iglesias y capillas (arquitectura religiosa). En ocasiones se opta más por belleza y armonía que por la función litúrgica, de aquí la preferencia por la planta centralizada[2] que por la basilical, aunque ésta se mantiene. La arquitectura civil, tiene una importancia creciente. Hay más tipos de edificios, universidades, bibliotecas, hospitales, palacios, etc.

Los palacios.
Son mansiones urbanas construidas para la alta burguesía o la nobleza. Su configuración de las obras se basan en la racionalidad y en la simetría. La planta es cuadrada o ligeramente rectangular, con un patio central que es el núcleo articulador de las habitaciones. En alzado, el palacio es un cubo que tiene tres pisos, cada uno con una diferente función. En el patio los pisos se organizan a la base de arcos apoyados en columnas, aunque es frecuente que la arquería se de solo en el piso inferior, manteniendo en los restantes ventanas separadas por pilastras (Pilar adosado al muro.) o columnas adosadas. En el exterior se individualiza las plantas separándolas por líneas de imposta, se modula de modo decreciente el almohadillado (piedras que van de las más grandes a más chicas) y entre ellos ventanas de diferentes tipos. Los numerosos vanos(Hueco que interrumpe el muro o pared )  relaciona el palacio con el entorno urbano y aligera la robustez del palacio.

Arquitectos

Brunelleschi 1377-1446

Florencia es la cuna del nuevo estilo extendido por Italia en la segunda mitad del siglo XV. Es el primer arquitecto moderno. Viaja a Roma, donde estudia los monumentos antiguos.
Ganó el concurso para elegir proyecto para realizar la cúpula y la linterna para la Catedral de Santa Maria de las Flores. Esta obra es paradigmática de la arquitectura renacentista.
Para sustentar la cúpula durante su construcción, usó un aparejo en forma de espina de pez, de cimbras[3] de madera en forma de anillo.  (Esto fue utilizado por los romanos)
La cúpula se convierte en un hito de la ciudad, su linterna es el eje en el que confluyen los nervios de la cúpula, se muestra en apariencia “como un punto de fuga” y nexo entra la arquitectura de la ciudad y el cielo.
A partir de 1419, a 1444 hace el Hospital de los Inocentes por encargo por la Corporación de Seda. En esta obra todo es novedoso: elementos constructivos opuestos al gótico; estética basada en la simetría, proporción y la razón; el pórtico a base de arcos, el ancho del vano y del pórtico es igual al alto de las columnas. Nos encontramos con un cubo que se repite nueve veces; empleo de la bicromía; relación del edificio con el espacio urbano, al lado de una plaza, piensa una relación entre un volumen lleno (el hospital) y un volumen vacío (la plaza). En San Lorenzo y Santo Espíritu, utiliza un fragmento de entablamento sobre el capitel para aumentar la altura, respetando las proporciones.

Alberti 1404-1472

Fue asesor de príncipes y papas. En sus tratados se codifican los principios artísticos del nuevo arte y se otorga primacía al procesos de creación a los procesos de ejecución. Hizo un muestrario de tipologías durante el siglo XVI y el barroco.
Sobresale la fachada de la iglesia gótica de Santa Maria de la Novella. En el palacio de Rucellai, en su fachada recurre a la superposición de ordenes; establece en cada piso y en el conjunto un ritmo, conseguido por la repetición de un módulo (el espacio entre dos pilastras y los entablamentos, en cuyo interior se abre una ventana. Fuera de Florencia se convierte en el propagador del nuevo estilo, Ej. La Iglesia de San Andrés en Mantua.
-          Una nave, con bóveda de cañón.
-          La nave rodeada de capillas laterales, cuya apertura crea una alternancia rítmica.
-          Se destaca un crucero con gran cúpula.
-          Usa el cuadrado como base modular.
-          La fachada con gran arco de triunfo evoca la antigüedad.
-          La monumentalidad será retomada como característica en la siguiente etapa renacentista.


Una nueva concepción del Espacio: La perspectiva
La organización del espacio de acuerdo a las leyes de la perspectiva fue la gran aportación de los artistas del renacimiento. Las obras de arte son el resultado  de una investigación, de un calculo en que esta presente la idea de proporción, de orden, de simetría  y de armonía, como se había hecho en la antigüedad  grecorromana “ una concordancia sistemática de todas las partes entre sí  y con la totalidad, de manera que no se puede añadir, quitar o alternar  nada en el contexto sin perjudicarla” sostuvo  Alberti. Los artistas parieron de un punto común, surgiendo las  leyes de la perspectiva  y expresándolas a través de la geometría.,  la experiencia visual demostraba que las figuras disminuían en la lejanía y al tratar captar la naturaleza deciden tener en cuenta este punto de mira. Fue Bruneleschi quien formulo la teoría de la “pirámide visual”  que cree que el ojo del espectador esta colocado en la base de la hipotética pirámide, siendo el vértice de la misma el punto de fuga.
Las artes plásticas en el siglo XV
Estas artes siguen el camino iniciado por Giotto y Pisano, sobretodo en Florencia donde están dadas las condiciones  socioeconómicas que favorecen los cambios y sobretodo la voluntad de pintores escultores y arquitectos de investigar. Es el caso de la amistad de Donateello, Massacio y Bruneleschi. Clientes y mecenas rivalizan  por destacarse en la posteridad  como los mas avanzados de su época, en sus casas, villas y palacios colocan esculturas y pinturas hechas por encargo. La naturaleza  y la figura humana  son los temas protagonistas de este arte. El retrato  adquiere gran difusión como genero independiente. Escultura y pintura se diferencian en materiales y técnicas.
Plástica en el Renacimiento
CLASICISMO en  Artes plásticas siglo XV  Tanto Roma como Florencia,  Milán o Venecia  buscan la continuidad  del antiguo mundo greco-romano. La pintura y escultura  llegaran as u cumbre a través de las obras de Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, seguidos por los investigadores de las escuela de Venecia como Tiziano.
El artista es un intelectual que investiga y que a través de clientes y mecenas -príncipes, banqueros o papas- muestran al mundo  su conocimiento. Las obras de estos artistas tienen un doble protagonismo  la naturaleza que se muestra en sus lienzos y la historia que narra el pasado a través de ellos.
Las técnicas del fresco se siguen manteniendo pero las que mas se destacan son las de óleo sobre lienzo, por medio del dibujo preparan el proyecto formal y la composición del espacio donde situaran las figuras, con el color solucionaran los problemas de la perspectiva. La pintura renacentista tiene en cuenta el punto de mira del espectador y en ella juega un importante papel la luz, porque con ella los cuerpos se hacen más visibles.

Fran Castell  en la”figura y el lugar”  sostenía que no puede existir cuerpo sin espacio que lo contenga,  por lo tanto lo primero es el espacio y secundariamente las figuras en el. Las figuras deben respetar todas las leyes de la perspectiva y la proporción. Otro teórico Panofsky  habla del efecto que produce la perspectiva: el de la tridimensionalidad de las figuras ficticias,  que están representadas por un artista que domina  estas técnicas, para hacerle creer al espectador lo que mira “se genera una ilusión” de que hay algo donde no lo hay: por ejemplo un puerta disimulada, o una esquina pintada en una pared.
                 

Panofsky  dice que las diferencias más notorias en la representación espacial:
ROMANICO         GOTICO               RENACIMIENTO
Heterogéneo                                       Homogéneo
Sucesivo                                              Simultaneo
Cualitativo                                           Cuantitativo
Asistemático                                        Sistemático


Leonardo Da Vinci 1452-1519 : figura esencial del renacimiento, investigador, en mecánica, hidráulica e ingeniería, se forma como pintor en distintas ciudades, por su conocimiento se lo considera un innovador. En pintura  renueva dos campos  el paisaje y el retrato, se lo considera un clásico  por su calidad y sobretodo porque sus aportes perduran en la historia de la pintura. Domina la perspectiva, mediante la convergencia de líneas, para conseguir la perfección de los cuerpos investiga en anatomía  diseccionando cadáveres, que se muestran en la enorme cantidad de dibujos y bocetos que hizo. En los retratos incluye al espectador,  creando paisajes  alrededor de las figuras, lo lograron el esfumato , una especie de neblina difuminada sobre el color ( la gioconda), usa la luz-claridad, sombras y penumbras  para producir los efectos  deseados. Fue el creador de una nueva concepción de belleza, no ligada a cánones ni proporciones
Obra a analizar LA CENA , 1495 -1497 encargada por el Duque Sforza  para Santa Ma. de Milan, su estado de conservación es malo, por la cantidad de investigaciones que hizo Leonardo en ellas. El tema es sobre un relato del nuevo testamento, elegido para mostrar el momento en que Jesús es traicionado.  Es una técnica mixta sobre pared, preparada como fresco, los pigmentos  aglutinados con aceite  y recubiertos de barniz, no son colores brillantes sino opacos. La combinación de óleo y fresco llevo a que la pintura se deteriorase rápidamente.  El gran aporte esta en la construcción del espacio racional, junto con la vida y la emoción que emerge de las figuras. Sobretodo la zona central  del campo visual,  en que una mesa más larga que ancha  lleva al ojo necesariamente a la figura de Cristo. El espacio esta visto aquí como un todo se ve lo cuantitativo, todas las figuras están a la misma escala ç, no necesita desproporción para  dar sensación de profundidad.


Rafael de Sancio 1483-1520 Amigo de Bramante  se traslada de Florencia a Roma  donde coinciden en sus concepciones artísticas, el papado le encargara las obras de las Stanzas o estancias  del papa, en el Vaticano. Lo que dara un prestigio y una fama  que derivara en aadmiradores y una vida de príncipe. Sus principales aportes: crea modelos  conocidas como Madonnas , en las que destaca por la perfección del dibujo  y su claridad compositiva... También como buen artista de su tiempo mostrara preocupación por el espacio.
La escuela de Atenas  1508-1511 es una representación de la Filosofía  (junto a otras pinturas de estas habitaciones que representan la teología, la justicia o la poesía por Ej.). En esta obra se mezcla la realidad y la fantasía como componentes esenciales, están concebidas en un espacio  simbólico  en el que los personajes se mueven, pero es necesario decir que en Grecia no había este tipo de bóvedas ( es un permiso que se toma el artista)  En ella la simetría, las proporciones  y el color contribuyen a generar un ambiente de profundidad , colores calidos y fríos se equilibran  buscando ritmo y alternancia. En ella aparecen, geometras, filósofos, literatos. Platón y Aristóteles con diferentes posturas. En esta pintura esta presente otra caracterisitica del renacimiento el neoplatonismo.


Miguel Angel Buonarroti   1475-1564 Síntesis y evolución del renacimiento. Protegido del Lorenzo  de Medici  que fue su mecenas y principal impulsor. Es considerado por Argan un autodidacta, neoplatónico , concibe el arte como una inspiración interior., su fuente de inspiración es la cultura o espiritualidad humana.. Artista aislado, enfrentado al mundo  párale que es un extraño. Hace solo su trabajo, no tiene discípulos ni colaboradores. Su conocimiento y dominio de la piedra  era tal que viajaba el mismo a buscar el mármol a Carrara  para “sacarle la estatua a la piedra”
Su primera etapa es entre 1490-1505  corresponde al renacimiento o clasicismo, con temas religiosos  en los que llega a la perfección  y al equilibrios de forma y contenido  entre naturaleza e historia, armonizando antigüedad clásica  con cristianismo. El David  1501- 1505  aparece como el “héroe”  en el momento pregnante  antes de pasar a la accion .
En su segunda etapa entre 1505-1534,  llega a la madurez en el que se decide a  usar su “manera”  y pintar la bóveda de la capilla sextina  por encargo del papa Julio II, en ella emergen figuras que se salen de la materia.
La ultima etapa entre 1524 y 1564  rompe definitivamente con el renacimiento  y entra de lleno al manierismo , pintara allí el Juicio Final,  dios desnudo  atlético, imagen de la suprema justicia  ni misericordioso ni piadoso , rompiendo con la tradición , a su derecha condenados  y elegidos. Paraíso e infierno juntos  a ambos lados de la composición, ascenso y descenso fatigoso, marcan el ritmo.








[1] Vitrubio, Marco (c. 70 a.C.-c. 25 a.C.), arquitecto e ingeniero romano. Se cree que nació en Formiae (actual Formi, Italia). Fue ingeniero de artillería al servicio de Augusto, el primer emperador de la antigua Roma. Sus diez libros de arquitectura (De architectura) es el único tratado sobre esta materia de la antigüedad que ha llegado a nuestros días. Consiste en una serie de disertaciones sobre arquitectura, ingeniería, instalaciones sanitarias, hidráulica, acústica y otros aspectos de la construcción. Gran parte del texto parece estar recogido de los tratadistas griegos, cuyas obras desaparecieron con el paso del tiempo. Los escritos de Vitrubio, considerados como un compendio de la arquitectura clásica romana, se han estudiado en Occidente desde el renacimiento
[2] Se organiza en torno a un punto central, circular,  hexagonal o rectangular, es opuesta a la planta longitudinal (Basilical). Ej. Es el Partenón.
[3] Estructura de madera de carácter provisional, para la construcción de una bóveda.